Durante su conferencia en el CS LATAM Summit, Kristin Smith sostuvo que la IA ya resolvió la traducción, pero no la fluidez, y que eso pone a Costa Rica en una posición privilegiada

“¡Buenos días a todos! I’m so excited to be here — la verdad…” Con esas palabras, entre inglés y español, Kristin Smith, SVP of Sales de IMMERSE, arrancó su conferencia en el CS LATAM Summit 2026 de CamSCAT. Al final, le preguntó al público si se había dado cuenta de que estuvo hablando en dos idiomas.

No estaba traduciendo. Solo se estaba comunicando, con las palabras que le salían de forma natural en cada momento. Los lingüistas llaman a esto code-switching, o alternancia de código.

Es algo muy común entre las personas bilingües y requiere bastante destreza. No basta con dominar dos idiomas: también hay que entender a la otra persona y hablarle en sus propios términos. Con la traducción por IA cada vez más presente, vale la pena preguntarse:

¿Qué pasa cuando comunicarse bien exige algo más que traducir?

Traducir no es lo mismo que hablar con fluidez

El argumento de Smith fue sencillo: la IA cerró la brecha de la traducción, pero no la de la fluidez. Cuanto mejor traduce una máquina, más claro queda lo que no puede ofrecer.

La IA es cada vez más capaz de resolver el problema de no saber las palabras. Pero saber las palabras no es lo mismo que entender el contexto en que se usan. La fluidez va más allá: es moverse con soltura dentro de un idioma y escoger cómo decir las cosas según la persona y el momento.

En los negocios globales, esa habilidad es tan cultural como lingüística. No solo cambiamos de idioma: también cambiamos nuestra manera de comunicarnos.

Lo que The Culture Map revela y un traductor no ve

Para explicar por qué la comunicación cambia tanto de un país a otro, Smith se apoyó en The Culture Map (El mapa cultural), de Erin Meyer. El libro compara las culturas de negocios de distintos países a partir de siete escalas, entre ellas cómo se comunica la gente, cómo toma decisiones y cómo expresa su desacuerdo. Smith se centró en una en particular: la comunicación de bajo contexto frente a la de alto contexto.

En las culturas de bajo contexto, como la estadounidense, las cosas se dicen de forma directa y se espera que las palabras transmitan casi todo el mensaje. En las de alto contexto, como la japonesa, el tono y las pausas dicen mucho, y lo que se calla puede pesar tanto como lo que se dice.

Quien se apoya solo en la traducción puede quedarse sin entender el mensaje real. En una reunión de negocios en Japón, “eso sería difícil” suele significar “no”. Si alguien lo toma al pie de la letra, podría seguir negociando algo que la otra parte ya dio por cerrado. Ese, advirtió Smith, es el riesgo de confundir traducir con entender.

La doble fluidez de Costa Rica

Los datos originales de The Culture Map solo incluyen tres países latinoamericanos, las economías más grandes de la región: México, Brasil y Argentina. Costa Rica no está entre ellos, como recordó Smith en el CS LATAM Summit. Así que tomó el modelo de Meyer y lo llevó un paso más allá para plantear su propia tesis: culturalmente, Costa Rica es bilingüe, y no solo por el idioma.

Con sus colegas de la región, los equipos costarricenses se comunican de forma más cercana y con más contexto: la confianza se construye a partir de la relación y muchas cosas se entienden sin necesidad de decirlas. Al mismo tiempo, décadas de inversión estadounidense y de trabajo en servicios compartidos han enseñado a esos mismos profesionales a hablar de manera más directa y enfocada en la tarea cuando tratan con las oficinas centrales. Pasan de un estilo a otro todos los días, casi sin pensarlo.

Esa capacidad de cambiar de código cultural es un activo para el negocio. Puede reducir fricciones con las oficinas centrales, agilizar la toma de decisiones y facilitar la confianza con colegas y clientes de otros países latinoamericanos, como Argentina, Colombia, Brasil y México, sin perder la capacidad de adaptarse al estilo de las oficinas centrales ubicadas en países de bajo contexto. Mientras que en Colombia el bajo dominio de idiomas extranjeros podría estar frenando el crecimiento de los servicios compartidos, Costa Rica ya cuenta con esa fluidez cultural, y eso le da ventaja.

Por eso, la fluidez cultural es un argumento de peso para ampliar operaciones en Costa Rica por la calidad de su talento, no solo por los costos. Sus equipos saben trabajar entre distintos idiomas, culturas y expectativas.

Hasta dónde llega la IA

Smith no habló en contra de la IA. De hecho, la elogió como herramienta de idiomas: traduce, corrige la gramática y da más seguridad a la hora de escribir un correo. Lo que no puede hacer es leer una expresión facial ni darse cuenta de que un silencio significa “no”.

La lingüista Merrill Swain usa el término languaging para referirse a cómo usamos el lenguaje no solo para comunicarnos, sino para darle sentido a lo que vivimos y sentirnos parte de una comunidad. Cuando Smith se fue a vivir a la Ciudad de México, ya hablaba español con fluidez, pero la cultura mexicana era otra historia. No entendía por qué la gente llamaba a su propia casa “tu casa”. Con el tiempo descubrió que era una forma de expresar calidez y hospitalidad.

Fue entonces cuando entendió la diferencia entre traducir un idioma y tener fluidez en una cultura.

Tres acciones para el próximo trimestre

Smith cerró su conferencia con tres recomendaciones para quienes lideran talento en servicios compartidos, GBS y BPO:

Detecta dónde las brechas de fluidez le están costando al negocio. Pon atención a las decisiones que se estancan, los malentendidos que se podrían evitar o los empleados muy capaces que se frenan al presentar en inglés. La Calculadora de la Brecha de Fluidez puede ayudarte a estimar cuánto cuestan esas brechas.

Complementa la IA con práctica entre personas. Aprovecha la IA donde suma, pero tus empleados también necesitan desarrollar fluidez en interacciones en vivo: práctica auténtica y sin consecuencias reales, que los obligue a leer el ambiente, ajustar su manera de comunicarse y sortear conversaciones difíciles sin dañar las relaciones.

Lleva el caso a la dirección hablando de fluidez cultural, no solo de costos. En Costa Rica, saber moverse entre la comunicación regional y la que se usa con las oficinas centrales ya es una fortaleza del talento. Al proponer una expansión, pon esa capacidad sobre la mesa junto con los argumentos de costo de siempre.

La fluidez va más allá de traducir bien

El MCER (Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas), uno de los estándares más usados para evaluar el dominio de un idioma, considera el contexto cultural como parte de lo que se necesita para comunicarse con fluidez. La IA traduce oraciones con gran sofisticación, pero sin la comprensión sociocultural que trae consigo la fluidez humana.

Justo en ese espacio entre traducir bien las palabras y entender de verdad es donde brilla el talento costarricense. Su capacidad de moverse entre idiomas, culturas y formas de trabajar es más que una habilidad lingüística: es una ventaja competitiva.

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Preguntas frecuentes

¿La IA va a reemplazar el aprendizaje de idiomas?

No en todos los casos. La IA sirve para traducir páginas web o resolver intercambios sencillos, pero no tiene la sensibilidad para leer cada situación ni la comprensión cultural que aporta una persona que habla varios idiomas. Incluso una muy buena traducción en persona puede crear cierta distancia entre quienes conversan, porque las palabras no van del todo al ritmo de su tono y sus gestos. Cuando comunicarse bien exige algo más que traducir, la fluidez humana sigue haciendo la diferencia.

¿Qué diferencia hay entre traducir y hablar un idioma con fluidez?

Traducir es pasar las palabras de un mensaje de un idioma a otro. Hablar con fluidez es pensar y expresarse directamente en ese idioma: decidir qué decir en el momento, según la persona y la situación. Quien tiene fluidez se comunica con naturalidad, sin traducir mentalmente cada idea, y entiende las expectativas culturales que marcan la forma en que la gente se relaciona.

¿Qué es la comunicación de alto y de bajo contexto?

“Alto y bajo contexto” son conceptos que describen qué tanto del significado se transmite con palabras y qué tanto con el contexto. En culturas de bajo contexto, como la estadounidense, la gente suele decir las cosas de forma directa. En culturas de alto contexto, como la japonesa, el contexto compartido, el tono de voz y los silencios comunican más. Latinoamérica suele estar en un punto intermedio, aunque varía de un país a otro. En los negocios internacionales esto importa: “eso sería difícil” puede ser un “no” en algunas culturas y, en otras, una invitación a buscar soluciones.

¿Por qué se dice que el talento costarricense es culturalmente bilingüe?

Kristin Smith, SVP of Sales de IMMERSE, ha retomado el modelo de The Culture Map de Erin Meyer para describir a los equipos de Costa Rica como culturalmente bilingües: con sus colegas de la región usan un estilo más cercano y de mayor contexto, y con las oficinas centrales cambian a uno más directo y enfocado en la tarea. Aunque los datos de Meyer sobre Latinoamérica vienen de México, Brasil y Argentina, Smith aplicó el modelo a Costa Rica para mostrar que su fluidez cultural es un activo que los líderes en las oficinas centrales deberían tomar en cuenta al evaluar si amplían sus operaciones en el país.

¿Cómo saber si la falta de fluidez le está costando dinero a mi organización?

Busca problemas de negocio que podrían tener su raíz en fallas de comunicación. Las decisiones que se atrasan porque hay que traducir y los escalamientos que al final resultan ser malentendidos culturales o de idioma tienen un costo. También lo tienen los buenos empleados a quienes les cuesta comunicarse con los clientes, que evitan dar presentaciones o que casi no participan en las reuniones por falta de seguridad al hablar. Todas pueden ser señales de que la falta de fluidez está afectando tus resultados.

¿Practicar conversación con IA puede sustituir la práctica con personas?

No del todo. La IA es útil para practicar vocabulario y gramática y, como interlocutor paciente que no juzga, también ayuda a ganar seguridad al hablar. Pero los alumnos siguen necesitando practicar con otras personas, donde lo que está en juego socialmente es real: saben que el otro se está formando una impresión de ellos, así que tienen que leer sus reacciones y ajustarse sobre la marcha. Esa práctica es la que les permite seguir comunicándose bien incluso en conversaciones difíciles y bajo presión.