

Estos ciclos de práctica refuerzan los comportamientos comunicativos a través de la repetición en entornos sociales— convirtiendo el aprendizaje individual en fluidez compartida.

Las indicaciones y los patrones guiados reducen la fricción y mantienen la interacción enfocada— de modo que los participantes pueden practicar conversaciones reales sin necesidad de organizarse por sí mismos.

Los eventos crean puntos de contacto regulares para la interacción— lo que favorece el impulso, la coherencia y la conexión entre regiones.



